Pocas veces… pocas veces… o ninguna vez… rara vez, sí.
Retomemos, pocas veces un recuerdo me emociona, me estremece, me sacude. Pocas veces lo recordado me recorre impaciente llevándome al momento de retozo.
Es que te sentí mucho. Abundante. Tibio. Extasiado.
Tienes una cualidad que te limita, te encasilla; o ¿será que la que encasilla soy yo?
No suelo admitir pasión. Ya una vez lo pensé. Lo sabía y ahora reafirmo que siempre lo supe.
Te escuche más y aunado a eso, ahora te vi y, peor aún, te sentí. He firmado mi condena, la que conlleva a un dulce y carnal castigo, el cual es intermitente como los latidos que lo acatan.
Olor, esencia, espacio contraído. Cada asociación semántica evoca plácidamente el tacto.
Cúbreme y mantente así. No te levantes, ¿no ves que podríamos separarnos?
Está bien, separémonos… al menos, me queda el momento que pocas veces o si acaso en una rara vez me devolverá a ti.
martes, 1 de abril de 2008
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