Hoy realmente me percaté de los pocos días que faltan para regresar a Mérida: 18 días. Aunque no he comprado el boleto, sé que alrededor de esos números será mi retorno. ¡Qué rápido pasa el tiempo, 7 meses fuera ! Totalmente un cliché, pero es la verdad; empero el tiempo no pasa muy rápido, pasa como tiene que pasar, como es su naturaleza, como dura en su escencia. Junto con mi regreso a Mérida, termina el año. Un año fuerte, definitivamente. Recuerdo muy bien cuando a principios de este año en una junta Artemisa, Nadia nos compartía las predicciones para el horóscopo chino, este es el año del cerdo, soy cerdo, y en escencia comentaba que para todos los signos sería un año de trascendencia, de cambio, de renovación, de redireccionar nuestros caminos. Sin embargo cada momento de nuestra vida debe estar cargado de alimento para el espiritú y la mente. Digo, todos los años y todos los momentos son importantes, eso digo, ojalá así lo profesara siempre.
De este año si puedo resaltar una particularidad para mí. Ha sido un gran maestro, me he enfrentado con gran dedicación a mi misma, con un autoanálisis constante y sobre todo con una tarea enorme: la consciencia de mi ser. Obviamente no es una tarea que se desvanezca con el final del docemesino, si no que espero, en verdad, que sea una tarea que me mantenga viva y alerta por el resto de mi vida. Vaya que nunca dejaremos de conocernos, pero será en ese mismo nuevo conocer donde encontremos el impulso y la luz para seguir adelante en este gran único acto que llamamos vida.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
viernes, 23 de noviembre de 2007
En ocasiones en las palabras de otros podemos encontrar la expresión de las nuestras así como ver identificados nuestros "pensares y sentires". Por algo disfrutamos tanto de la música, la literatura, la pintura.. en fin, cualquier manifestación de la expresión humana. Abrazos y besos a todo aquel que pase por aquí, así como a todas aquellas personas que no lo hagan desde mi escritorio, mis mejores deseos a todos.
Y que haya cuerpos... de Adriana Diaz Enciso
Y que haya cuerpos. Vivos, abiertos yacientes y ávidos aún entre la bruma de la melancolía. Que haya siempre cuerpos, en habitaciones suaves que respiren, en calles arboladas y entre flores. Cuerpos capaces del desnudo completo, limpio, perfecto. Manos con ganas de viajar por los cuerpos. Labios que húmedos se comuniquen las últimas noticias de la espera. Húmedos cuerpos que respiren y duerman en calma profundísima junto al deseo que duerme, y que en el deseo despierten y se muevan suaves en la oscuridad lo mismo que en la más clara luz.
Que ya la soledad deje de ponerle candados a los cuerpos y el frío no nos reseque más la piel y las ganas y la entrega fragilísima.
Que no quede nadie ignorante de su cuerpo, con el vacío en el alma y la amargura de la piel intacta en la mirada. Que nadie se confunda ni confunda la vida con su ansia oculta, insatisfecha del amante.
Que no quede un solo cuerpo indigno del amor, ni un solo freno para el cuerpo amoroso y su bellísimo despliegue de sombras en vaivén.
Y que pueda yo andar con mi cuerpo por la calle, y nada en mí ni en mi ropaje me oculte con mi cuerpo para nadie, y que nadie se sorprenda ni se ensucie ni se ofenda por mí, por mi orgullo de mi cuerpo ni por mi andar de entrega. Que podamos andar y rozarnos al andar en el silencio, brazo con brazo y con mirada.
Que haya cuerpos, que las tristezas caigan rodeando nuestro abrazo como un mar oscuro que protege. Que el dolor de estar vivo no nos duela en el cuerpo. Que esta sorpresa de criaturas sobre el mundo sea luminosidad de azoro en las miradas de cara hacia la vida, de frente a nuestros cuerpos, y que sea inmenso y amoroso el beso que nos salve del miedo espeluznante ante la muerte.
La noche de Adriana Díaz Enciso
La noche
rompe la piel delgada que me envuelve
Es mi desnudez
entonces absoluta
Si me tocas no voy a abrir los ojos
No voy a abrir jamás los labios
por no dejar que escape el beso
por no dejar que la noche se diluya
Guardo tus manos dentro de mi cuerpo
Guardo una caricia oscura de cada noche
que se ha abierto
sobre mi vientre abierto
sobre esta inevitablemente abierta desnudez
Bebo los nombres
los silencios que me tocan
cuando el tacto hace a la noche
Guardo tus dedos en mis venas
como guardo ortigas de otro aleteo nocturno
como guardo retratos en la lengua
Recojo celosa cada astilla de tu cuerpo
todos los caracoles de mis mareas soñadas
Me construyo dentro todo lo que se rompe
todo lo que dejas
cuando cierras persianas en mi rostro
para ser otra palabra de memoria
Guardo todos los vocablos
para la vista ajena que me mira sin recuerdo
para que me crea el cristal si digo que soy yo
la misma desnuda de la noche
que agota el amor en su boca.
Nacer Hombre de Adela Zamudio
Cuánto trabajo ella pasa
Por corregir la torpeza
De su esposo, y en la casa,
(permitidme que me asombre)
tan inepto como fatuo
sigue él siendo la cabeza,
porque es hombre.
Si alguna versos escribe
-¿De alguno esos versos son
que ella sólo los suscribe?;
(permitidme que me asombre)
Si ese alguno no es poeta
¿por qué tal suposición?
-Porque es hombre.
Una mujer superior
en elecciones no vota,
y vota el pillo peor;
(permitidme que me asombre)
con sólo saber firmar
puede votar un idiota,
porque es hombre.
Él se abate y bebe o juega
en un revés de la suerte;
ella sufre, lucha y ruega;
ella se llama ¿ser débil?,
y él se apellida ¿ser fuerte?
porque es hombre.
Ella debe perdonar
si su esposo le es infiel;
mas, él se puede vengar;
(permitidme que me asombre)
en un caso semejante
hasta puede matar él,
porque es hombre.
¡Oh, mortal!
¡Oh mortal privilegiado,
que de perfecto y cabal
gozas seguro renombre!
para ello ¿qué te ha bastado?
Nacer hombre.
martes, 20 de noviembre de 2007
Quédate de Aida Elena Parraga
como se quedan las estrellas prendidas en la nada
quédate
como se queda el olor de la hierba sobre la piel de los que aman
quédate
como se queda la luz del sol en mis pupilas
quédate
como me quedo yo cuando te marchas.
¿Por qué un blog?
Esta es la pregunta que me hacía cada vez que escuchaba acerca de los blogs, realmente no encontraba una razón válida para mí, sin embargo constantemente me encontraba repasando en los blogs de mis amigos para ver que tenían de nuevo. Este fin de semana platicaba con unas adorables mujeres al respecto, mientras nos acompañábamos de micheladas, cubitas, humo y buenas rolas, las cuales misteriosamente se repetían; a todo esto, además nos encontrabamos envueltas en una chilanguísima atmósfera capitalina, esperando para encontrarnos con nuestros testosteronsísimos compañeros en uno de los ritos predominantemente virilescos : el partido del América contra los Monarcas en el Estadio Azteca. Regresando... entonces dije: ¿ Por qué no un blog ? Sin más, aquí está mi blog.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
