miércoles, 28 de noviembre de 2007

El Regreso

Hoy realmente me percaté de los pocos días que faltan para regresar a Mérida: 18 días. Aunque no he comprado el boleto, sé que alrededor de esos números será mi retorno. ¡Qué rápido pasa el tiempo, 7 meses fuera ! Totalmente un cliché, pero es la verdad; empero el tiempo no pasa muy rápido, pasa como tiene que pasar, como es su naturaleza, como dura en su escencia. Junto con mi regreso a Mérida, termina el año. Un año fuerte, definitivamente. Recuerdo muy bien cuando a principios de este año en una junta Artemisa, Nadia nos compartía las predicciones para el horóscopo chino, este es el año del cerdo, soy cerdo, y en escencia comentaba que para todos los signos sería un año de trascendencia, de cambio, de renovación, de redireccionar nuestros caminos. Sin embargo cada momento de nuestra vida debe estar cargado de alimento para el espiritú y la mente. Digo, todos los años y todos los momentos son importantes, eso digo, ojalá así lo profesara siempre.
De este año si puedo resaltar una particularidad para mí. Ha sido un gran maestro, me he enfrentado con gran dedicación a mi misma, con un autoanálisis constante y sobre todo con una tarea enorme: la consciencia de mi ser. Obviamente no es una tarea que se desvanezca con el final del docemesino, si no que espero, en verdad, que sea una tarea que me mantenga viva y alerta por el resto de mi vida. Vaya que nunca dejaremos de conocernos, pero será en ese mismo nuevo conocer donde encontremos el impulso y la luz para seguir adelante en este gran único acto que llamamos vida.

1 comentario:

Ricardo E. Tatto dijo...

No creo en esas patrañas metafísicas ni nada por el estilo, mas bien considero que cada año es trascendente en sí mismo y que todo se revoluciona, ya sea hacia adelante o atrás.
Bueno, así son mis años, o el de todos, y si no, pos algo anda mal.

Un abrazo